miércoles, 23 de agosto de 2017

Contra la publicidad gubernativa o mensajes falsos en la Red (por Francesc Arroyo)

Circula por la red un documento que me lleva a pensar que se trata de un mensaje emitido por alguna agencia publicitaria. Este mensaje se presenta como si fuera auténtico de un “español emigrado a Cataluña” y finge ser argumental. Veamos en qué queda




Circula por la red un documento (lo añado tal cual, con faltas de picado incluidas al final del texto) y algún amigo me lo envía. De hecho, lo he recibido por cuadruplicado lo que, unido a la falta de firma, me lleva a pensar que se trata de un mensaje emitido por alguna agencia publicitaria por encargo del secesionismo subvencionado. Es un más, como las falsas cartas de mossos (una contra el Ministerio del Interior y otra contra el Gobierno catalán). Los gobiernos han descubierto la bondad de la mentira y se han abonado a ella. Con dinero de todos, por supuesto.
No acostumbro a discutir con los publicitarios. Se ganan la vida como pueden, de modo que si hay que promocionar el tabaco, se promociona, aunque mate; si se trata de conseguir que la gente consuma comida basura o beba azúcar con embudo, se machaca al personal sobre las bondades de la maldad. La verdad, en publicidad, no importa, de modo que intentar debatir con ese criterio resulta absurdo.
Pero este mensaje se presenta como si fuera auténtico de un “español emigrado a Cataluña” y finge ser argumental. Veamos en qué queda.
Primera cuestión: se dirige al otro de tú, porque lo considera un compañero, un igual, alguien con quien coincide por historia y sentimientos: la españolidad de origen, el desastre que ello supone para vidas y haciendas. Ahorro al lector las reflexiones sobre los mecanismos de interpelación del discurso ideológico hechas en su día por Althusser. Y tomo “ideología” en el sentido que le da Marx en La ideología alemana: un discurso falso, sea porque la posición en la sociedad impide una percepción precisa de la realidad, sea porque se trata de encubrir intereses más turbios.
Ese tal al que se dirige el autor del panfleto piensa a partir de mensajes que otros envían. No por sí mismo. El autor en cambio elabora sus pensamientos a partir de la experiencia, ni por asomo a partir de los medios subvencionados por el gobierno catalán, que no son ni citados.
El tal, al que el publicitario se dirige con un españolísimo “mi alma”, se siente español pese a haber sido expulsado de España. Claro que al tal no se le había ni ocurrido algo por el estilo. Siempre pensó que había viajado de un punto de España a otro del mismo país. Craso error: ni siquiera viajó, fue expulsado de su tierra. “Lo recuerdas ¿no?, recuerdas que te expulsaron de tu tierra querida. Te expulsó el señorito, el cacique, el terrateniente que no te daba trabajo. Y en un acto de valor te viniste aquí. Y cuando cogiste el ‘sevillano’ con tu maleta de cartón llena de ilusiones, ¿a dónde te dirigiste, mi vida? A Catalunya, a Barcelona, no dijiste me voy a España, dijiste me voy a Catalunya”.
Bueno, ya se sabe algo del autor del mensaje: es catalán, como delata el “aquí” y el “vinieron”. El otro llegó del sur, no de Galicia, ni de Teruel ni de Lérida. Llegó en “el sevillano”, como mandan los tópicos. Con una “maleta de cartón”. Éste tópico es obligado obligado porque el “con una mano delante y otra detrás” ha quedado un poco pervertido después de lo usara Marta Ferrusola para explicar como viven sus hijos e hijas y marido y ella misma.
Y dijo eso tan bonito de “me voy a Catalunya”, con “ny” no con “ñ”. Porque en su interior ya sabía bien lo que se hacía.
Una inmensa tontería. El tal escribiría seguramente “Cataluña” porque tal vez es consciente de que escribir Catalunya cuando se escribe en castellano es insultante para los catalanes. En los idiomas que conozco, los nombre propios se traducen cuando se les atribuye importancia y no se traducen cuando su importancia es menor. Ejemplo: no escribimos London sino Londres, ni Aachen sino Aquisgrán, ni Mainz sino Maguncia, ni Munchen sino Múnich. Pero escribimos Newcastle y no Castillo Nuevo porque esa ciudad no ha sido relevante en nuestra historia. Escribir Cataluña es asumir que es relevante en la historia y lo mismo pasa con Lérida y Gerona. Traducir sus nombres es reconocimiento y no menosprecio como pretende un nacionalismo corto de miras y escasamente dado a la reflexión.
Y en Cataluña pudo realizarse. Porque aquí, como es bien sabido, no había explotadores. Los trabajadores que construyeron los primeros metros de Barcelona fueron recompensados con prebendas, ni mal pagados y explotados ni despedidos cuando descubrieron la huelga como instrumento de lucha obrera.
Claro, en Cataluña había trabajo, industria, desarrollo. Cosas todas ellas vinculadas a los genes, no a las condiciones históricas. Cataluña no tuvo un desarrollo industrial en el XIX gracias a una política proteccionista en el conjunto de España. Y, sobre todo durante el franquismo, el desarrollo industrial se produjo también por cuestiones genéticas. Nada tuvo que ver la inversión extranjera.
Porque parte del desequilibrio territorial con el que se llegó a la transición tiene sus raíces en el desarrollo desigual fraguado en los años de posguerra. El franquismo (y la burguesía española, que incluía e incluye a la catalana) propició inversiones extranjeras. Éstas llegaron atraídas por una mano de obra barata (recuérdese cuando se critique la importación de productos de otros países) cuyos salarios eran establecidos a golpe de Policía Nacional. Como es comprensible, en un país con escasas infraestructuras de transporte, los inversores optaron por un territorio cercano y con una industria incipiente que proporcionaba mano de obra medianamente cualificada. Así se construyeron las primeras autopistas, por recomendación del Banco Mundial y en unas condiciones que han resultado catastróficas para el erario público, aunque no para los bolsillos privados. Hoy hay quien lamenta la existencia de autopistas de peaje en Cataluña pero cuando se hicieron en los años sesenta fueron un maná, el Nilo que facilitaba la instalación de industrias a su entorno. ¿Qué industria se iba a instalar en Cáceres si desde Tarragona se tenía un acceso mucho más fácil al centro de Europa? De modo que allí no se hicieron autopistas y fue en detrimento suyo. No a su favor. Paso por alto que hoy no tienen autopistas sino autovías, en buena parte hechas con subvenciones europeas, pero eso es para otro día y así los demagogos pueden seguir diciendo que los catalanes pagan por circular y el resto de España no lo hace porque, como todo el mundo sabe, en los peajes se enseña en carnet y sólo se paga si se es catalán. No lo hacen los camioneros de Almería ni los de Huelva ni los de Valencia. Sólo un añadido: ¿qué fue de la guerra contra los peajes que hace un tiempo encabezó ERC? Ni siquiera ha suprimido los peajes propios: Sitges, Cadí, Terrassa-Manresa.
En fin, a ese tal que llegó y triunfó, le quieren quitar ahora los derechos a ser catalán y a las pensiones y no se sabe cuántas cosas más. Y lo quiere hacer la casta. Si tenemos en cuenta que ese término lo popularizó Podemos para referirse a los partidos que llevaban años apoyando el sistema, habrá que decidir que los que quieren expoliar al tal de sus derechos son los del Pdecat, con la inestimable ayuda de otras fuerzas: PP, PSOE y, claro, ERC.
Por cierto, que el publicista asegura que Cataluña tiene dos lenguas. Bien está, porque además es cierto. Pero se olvida de decir que no tienen ambas el mismo tratamiento por parte de los secesionistas. Más aún, buena parte de los secesionistas sostienen que una Cataluña independiente sería monolingüe y como prueba baste citar el manifiesto de Koiné.
Sólo para terminar. Creo que no he comido nunca con el autor del panfleto. Por favor que no me tutee. Que exprese el mismo respeto, cómo mínimo, que Puigdemont y Turull tienen para un defraudador confeso llamado Jordi Pujol al que nunca han apeado el tratamiento. Yo me comprometo a respetar al él o a la  ella o al grupo que haya podido perpetrar el texto y mantener el usted. Puedo criticar su mal estilo y sus tergiversaciones históricas, pero les sigo considerando personas que se ganan la vida como pueden.

sábado, 19 de agosto de 2017

Que La Rambla no se acabe nunca (por Beatriz Silva)

Las palabras que Federico García Lorca dedicó a la calle más famosa de Barcelona vuelven a cobrar vida con motivo de los atentados. Como el poeta, todos desearíamos que La Rambla no se acabara nunca


Se cumplen 81 años del asesinato de Federico García Lorca. El poeta granadino murió en una fecha incierta que los historiadores sitúan entre el 17 y el 19 de agosto de 1936. Un año antes, en 1935, Lorca había estado en Barcelona para la representación de su obra ‘Doña Rosita la soltera o el lenguaje de las flores’ y había dedicado unas palabras a La Rambla que, en estos días de luto, vuelven a cobrar vida.
La calle más alegre del mundo, la calle donde viven juntas a la vez las cuatro estaciones del año, la única calle de la tierra que yo desearía que no se acabara nunca, rica en sonidos, abundante de brisas, hermosa de encuentros, antigua de sangre: Rambla de Barcelona”, decía Lorca.
Y añadía en su discurso que leyó dos veces, primero en el teatro Palace y luego en una cena del hotel Majestic: “Como una balanza, la Rambla tiene su fiel y su equilibrio en el mercado de las flores donde la ciudad acude para cantar bautizos y bodas sobre ramos frescos de esperanza y donde acude agitando lágrimas y cintas en las coronas para sus muertos. Estos puestos de alegría entre los árboles ciudadanos son el regalo del ramblista y su recreo y aunque de noche aparezcan solos, casi como catafalcos de hierro, tienen un aire señor y delicado que parece decir al noctámbulo: “Levántate mañana para vernos, nosotros somos el día”. 
Federico García Lorca en el Hotel Majestic de Barcelona en 1935
Nadie que visite Barcelona puede olvidar esta calle que las flores convierten en insospechado invernadero, ni dejarse de sorprender por la locura mozartiana de estos pájaros, que, si bien se vengan a veces del transeúnte de modo un poquito incorrecto, dan en cambio a la Rambla un aire acribillado de plata y hacen caer sobre sus amigos una lluvia adormecedora de invisibles lentejuelas que colman nuestro corazón.
Se dice, y es verdad, que ningún barcelonés puede dormir tranquilo si no ha paseado por la Rambla por lo menos una vez, y a mí me ocurre otro tanto estos días que vivo en vuestra hermosísima ciudad.
Toda la esencia de la gran Barcelona, de la perenne, la insobornable, está en esta calle que tiene un ala gótica donde se oyen fuentes romanas y laúdes del quince y otra ala abigarrada, cruel, increíble, donde se oyen los acordeones de todos los marineros del mundo y hay un vuelo nocturno de labios pintados y carcajadas al amanecer”.
No era la primera vez que el autor de Romancero gitano y Bodas de sangre visitaba Cataluña. En 1925 estuvo invitado por Dalí y pasó por Cadaqués y Figueras, además de Barcelona, donde ofreció una lectura de sus poemas en el Ateneu. Sería, sin embargo, la última. La zona de Granada, donde Lorca buscó refugio desde julio de 1936, fue una de las primeras que tomaron las tropas sublevadas.
El 16 de agosto fue detenido y fusilado tras pasar su última noche en el pueblo de Víznar donde su cuerpo continúa enterrado en una fosa común anónima. Se le acusó de tres delitos: comunista, homosexual y masón.
Estos días los barceloneses y las barcelonesas acuden a La Rambla porque quieren que vuelva a la vida tras la tragedia, quieren que siga siendo la misma que cautivó a Lorca y que atrae a miles de visitantes cada día. Como el poeta, todos desearíamos que La Rambla no se acabara nunca.



viernes, 11 de agosto de 2017

Pueblo, himnos y camisetas (por Toni Sitges Serra)

En Catalunya, la mayoría queremos seguir disfrutando de una convivencia pacífica. Apelar a la homogeneidad reivindicativa de los ciudadanos que vivimos en Catalunya es una más de las artimañas que nos depara el lenguaje soberanista. Aquí hay de todo, para bien de la democracia



¡Ya está bien! Hasta aquí hemos llegado. Basta de invocar al “pueblo” para legitimar la radicalización del independentismo. Aquí nadie es “pueblo”: apelar a la homogeneidad reivindicativa de los ciudadanos que vivimos en Catalunya es una más de las artimañas que nos depara el lenguaje soberanista. Aquí hay de todo, para bien de la democracia. Nadad de la Libertad guiando al pueblo de Delacroix, por favor. Nada de asaltos a La Bastilla, por favor. 
En Catalunya, la mayoría queremos seguir disfrutando de una convivencia pacífica de la que hemos hecho gala y ejemplo durante tantos años. Nada de “borrón y cuenta nueva”, por favor. Menos aún cuando se pretende arrastrar a más de la mitad de la ciudadanía que vive en Catalunya a una aventura de la que se ignora itinerario y destino. Por cierto, nada de “unidad de destino”, por favor. Aquí no estamos para vestirnos todos con la misma camiseta en desfile desafiante. Nada de uniformes, por favor. Nos ha costado mucho –y quizás no hayamos llegado todavía- alcanzar el respeto a las diferencias y al pluralismo político para que ahora unos pocos parlamentarios por encima del 50% pretendan pasar página y llevarnos a un nuevo Estado uniformado sobre las inventadas esencias de un pueblo marcado por la gracia histórica. Nada de uniformes, por favor. Menos aún de himnos y banderas. ¡Oh, no! Otra vez no. Eso si que es pantalla pasada de televisión de blanco y negro, y de los documentales que testimonian momentos en que la historia muestra sus peores registros. Qué pena tanto chaval y chavala joven redescubriendo esencias patrias donde asentar ideas ajadas por el uso que de ellas han hecho los peores años de Europa. Demasiado sentimentalismo de romanticismo rancio que invita a la división y a la solución binaria de conflictos complejos. Conmigo o contra mi. Azul o rojo, Unionista o soberanista. Favorable o no favorable a la causa.  
Otra vez no. Todo abierto en canal por la testarudez y el encono de suicidas políticos. Todo triturado por la única causa por la que es digno luchar; luego, vencidos o derrotados, ya veremos. Lenguaje guerrero: hasta la cárcel y lo que sea. Pacata, patética, ridícula mímesis del bueno de Allende. Suicidas políticos que pugnan por arrastrar en su caída a la duda razonable y a cualquier otro considerando; suicidas en pos de un horizonte de teletubis donde ya no habrá llanto ni el crujir de dientes. ¡Pero si esa página la hemos pasado! No hace tanto que se nos vendieron todo tipo de sociedades ideales sobre la base de que la realidad es vomitiva y que aquí estamos nosotros para enmendar el entuerto. Por suerte esas felices utopías, ahora reivindicadas –paradójicamente- por los nuevos adalides de la libertad y de la democracia, ya no forman parte, no pueden formar parte, de un  programa político plausible y creíble. ¿Quién puede, quién osa creer, que los dirigentes independentistas y sus adláteres movilizadores de masas sean nobles garantes de un futuro país idílico? Pero, ¡si ni siquiera hemos votado a nuestro President! Hace años que el Govern sólo piensa en el driblaje legal, en jugar al ratón y al gato, rechazando arbitrajes y llamadas a la calma. Hace años que recortan y a pesar de ello Catalunya tiene un déficit monumental. La pobreza infantil avanza a pesar de que ya contamos con 32.000 millonarios catalanes. En lo que llevamos de 2017 los turistas nos han dejado más de 8.000 millones de euros que los mileuristas (o menos) no acaban de ver. Mal. ¿Referéndum a la brava? Mal comienzo para una nueva Icària (ahora con acento grave) que quiere nacer pasándose de lista. Mal presagio. La democracia se funda en el voto pero éste no siempre funda la democracia. ¡Mucho cuidado con invocarlo como instrumento totémico! Cuántos ejemplos hay de democracias hundidas por el voto, o si más no, seriamente amenazadas. Podemos remontarnos a los votos favorables que obtuvieron los “republicanos” nazis o fascistas. Pero sin llegar a este extremo tenemos justo enfrente a otros populistas estilo Trump, Farage o Putin (¡cuya popularidad en Rusia solo es segunda después de Stalin!). Podrían citarse otros muchos ejemplos de caudillajes populistas que han terminado la democracia a través del voto de masas enardecidas por el discurso del “punto y aparte”. Es probable que se imponga una tregua inspirada en el sentido común, y las urnas no salgan a la calle en Octubre. Pero si salen en plan folclórico, ni verlas. A veces, por su propia salud, la democracia exige la abstención.

lunes, 31 de julio de 2017

No pediré perdón por ser sindicalista y federalista (por Ovidi Huertas)


Es imprescindible que se inicie un movimiento federalista que sirva también para subrayar que son más las cosas que nos unen que las que nos separan. Desde el movimiento obrero debemos explicar a los trabajadores y trabajadoras en los centros de trabajo nuestras tesis y hacer que la nula negociación actual se transforme en un proceso de diálogo y negociación con el objetivo de dar paso a la reforma federal 


(Intervención de Ovidi Huertas en la presentación del manifiesto Sindicalistas y Federalistas el 27 de julio de 2017)



Buenas tardes soy Ovidi Huertas de CCOO y no pediré perdón por ser sindicalista y federalista.
Recientemente con motivo del XI Congreso de CCOO de Cataluña, se hicieron públicos los resultados de una encuesta interna entre los afiliados y afiliadas a CCOO. Esta encuesta reflejaba que la afiliación de CCOO se decanta más por un modelo de estado federal que por la independencia, y si sumamos los constitucionalistas y autonomistas el resultado es un 60% de no independentistas.
También, y esto no se ha destacado suficientemente en ninguna parte, la encuesta dice que las principales preocupaciones de los trabajadores/as afiliados a CCOO son el paro, los salarios, la pobreza, la corrupción, las pensiones, la sanidad, la educación. Y es contra esta lacra social contra la que como sindicalistas luchamos cada día.
Estamos ante una sociedad que cada día tiene más problemas de subsistencia y de pobreza y donde mayores y jóvenes son diariamente explotados y/o marginados por el sistema. Todo esto tiene nombres. Capitalismo, neoliberalismo, etc. Aquí se llama PP & CiA, la reforma laboral del PSOE primero, pero sobre todo la del PP de 2012 hicieron del mercado laboral un territorio desregulado totalmente, intentaron cargarse la negociación colectiva para anularla con la complicidad interesada de la CEOE y las empresas del IBEX.
¿Y quien fue el único socio parlamentario del PP para sacar adelante la Reforma Laboral? CIU que ahora se llama PDCAT.
Estos y sus socios son los que lideran un gobierno que nos quiere llevar a la tierra prometida, el paraíso. Estos son los mismos que fueron campeones europeos en recortes sociales y continúan aprobando presupuestos en el mismo sentido, muy por encima de la media española, estos son los mismos del 3%, ITV, Palau, Andorra, todo muy presuntamente claro.
Son los mismos que nos insultan y cuestionan a quienes no comulgamos con su credo y que quieren darnos lecciones de democracia y de lucha, lecciones a algunos que venimos de una tradición de lucha, primero contra el franquismo, en la clandestinidad, con encarcelados, represaliados y muertos, y que seguimos luchando hoy contra la clase política y empresarial de derechas que quiere seguir explotando y que se aprovechan sin escrúpulos de la reforma laboral llevándola al límite.
Otro tema muy diferente es hablar del agotamiento del modelo constitucional de autonomías y de los acuerdos del 78, acuerdos que hace tiempo demuestran que ya no tienen recorrido ni sentido. Esta España ya no es la España post-franquista en blanco y negro, ahora necesita un sistema sociopolítico diferente, necesita urgentemente una reforma constitucional para ir hacia la República Federal Española antes de que nos hagamos daño por el bien de una bandera o de un himno sin tener en cuenta a la gente.
¿Por qué apostamos por una España federal?
Queremos una España federal en el marco de una Europa federal y socialmente justa. En Cataluña, en estos últimos años se han ido acumulado muchos agravios y torpezas políticas que no han hecho más que engordar las filas del independentismo, muchos de los independentistas de hoy no lo habían sido hasta hace pocos años.
Desde la desgraciada sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatuto (denunciado por el PP) hasta los reiterados incumplimientos de los sucesivos gobiernos españoles en materia de inversiones, todo ha sido un despropósito político interesado por ambos bandos, pero ni Cataluña es sólo JxSI/CUP ni España es sólo el PP, hay matices afortunadamente.
Nosotros creemos que no hay suficientes razones para desfallecer y creemos firmemente en una solución pactada, y que, en cualquier caso, la alternativa de la secesión es enormemente inquietante y peligrosa para la cohesión social. Llevar a la sociedad catalana a un proceso rupturista con la sociedad dividida puede ser muy perjudicial sobre todo para los más débiles: la clase trabajadora.
En este sentido, es imprescindible que se inicie un movimiento federalista al margen de los partidos en Cataluña y en España que sirva también para subrayar que son más las cosas que nos unen que las que nos separan, porque el planteamiento federal ajusta a nuestros principios de libertad, igualdad, justicia, solidaridad y fraternidad.
Porque el planteamiento federal se ajusta al mundo en que vivimos, definido por interdependencias crecientes y soberanías compartidas. Los grandes países de Europa y del mundo son repúblicas federales mayoritariamente.
Porque creemos que identidades diferentes no justifican levantar ni barreras ni fronteras entre personas. Podemos convivir en un mismo estado organizado de forma federal, cada uno con sus características diferenciales históricas, culturales de lenguaje etc.
Porque el estado-nación está obsoleto para hacer frente a los grandes retos del siglo XXI como la desigualdad, la pobreza, el cambio climático o la inestabilidad financiera internacional que gobierna el mundo como un títere. Vivimos en un mundo globalizado y por eso necesitamos soluciones compartidas y coordinadas, necesitamos estados fuertes, con gobiernos progresistas, sindicatos europeos y mundiales más unidos y fuertes, la atomización no lleva a ninguna parte y siempre es peor para los más débiles, la clase trabajadora.
La solución al conflicto entre Cataluña y España puede y debe encontrarse a través del diálogo, la negociación y el pacto, y el federalismo es diálogo, negociación y pacto.
Diálogo, negociación, pacto, y movilización, esto es la ABC del sindicalismo de clase, por eso estamos hoy aquí, federalistas de CCOO, con los compañeros y compañeras de UGT y USOC, porque al margen de pequeñas diferencias todos y todas somos sindicalistas y nos une la lucha por alcanzar un estado federal, la República Federal Española.
Pero esto no caerá del cielo, nuestra tarea es difícil, el ruido mediático del proceso lo tapa todo, es desde el movimiento obrero que debemos empujar para explicar a los trabajadores y trabajadoras en los centros de trabajo nuestras tesis y hacer que la nula negociación actual se transforme en un proceso de diálogo y negociación con el objetivo de reformar la Constitución del ’78 y dar paso a la reforma federal.
¡Muchas gracias!

lunes, 17 de julio de 2017

La cuestión catalana (por Francesc Trillas)

La evolución de la cuestión catalana va a depender de variables como la evolución a su vez de la política española, de la política europea e internacional, y de la fuerza y cohesión del independentismo (este artículo es un extracto de 'La cuestión catalana: hechos, escenarios y evolución deseable' publicado por la Fundación Friedrich Ebert)    





La fragmentación política de Cataluña es el reflejo de una realidad social, sociolingüística, geográfica y económica compleja y plural. La mayoría de los ciudadanos de Cataluña tienen el castellano como primer idioma, aunque especialmente entre las jóvenes generaciones la inmensa mayoría es totalmente bilingüe (además de producirse un peso creciente de población extranjera inmigrada). Las familias que tienen el catalán como primera lengua son hegemónicas fuera del área metropolitana de Barcelona, en las zonas que tienen un mayor peso parlamentario debido al sistema electoral vigente y donde hay un mayor número de municipios (más de 900 en el conjunto de la comunidad). El independentismo es muy mayoritario entre los votantes catalanoparlantes y no lo es entre los que tienen el castellano como primer idioma, muchos de ellos descendientes de los trabajadores que emigraron a Cataluña desde el resto de España en los años 1960 y 1970. El catalán es la lengua principal del sistema escolar desde los años 1980, tras décadas de predominio del castellano, que era el único idioma oficial en la dictadura franquista, aunque su uso fue promovido por las élites desde siglos atrás. El idioma castellano sigue muy presente entre la sociedad catalana por la inercia familiar, y por su peso en los medios de comunicación, el cine y las redes.
Cataluña es un caso paradigmático de uso de los medios que confiere un sistema descentralizado para promover un movimiento secesionista. En Quebec y Escocia el ascenso del secesionismo también fue impulsado por gobiernos sub-centrales con poderes relevantes. En Cataluña sin embargo se han producido tendencias más inquietantes todavía al producirse un abuso partidista escandaloso de los medios de comunicación públicos dependientes del gobierno autonómico. La mayoría independentista además juega permanentemente al límite de la legalidad intentando ir más allá de los límites constitucionales, mientras se somete a la población a una división social (que de momento no ha derivado en enfrentamientos violentos) provocada por la promoción propagandística constante de un marco mental nacionalista, con pocos precedentes en la historia de Cataluña. La actitud del PP y el primer ministro Mariano Rajoy de momento ha sido de cumplimiento escrupuloso de la legalidad, pero sin abordar los problemas políticos de fondo que están en la base del desencuentro entre una parte importante de la ciudadanía catalana y el conjunto de España.
La evolución de la cuestión catalana va a depender de variables como la evolución a su vez de la política española, de la política europea e internacional, y de la fuerza y cohesión del independentismo. La estrategia de los líderes secesionistas será intentar reforzar la idea de que un referéndum de autodeterminación es un derecho democrático obvio, pese a que no cabe en el marco constitucional español, como no cabe en el de la inmensa mayoría de las democracias desarrolladas. Un referéndum como el de Escocia agravaría la división de la sociedad catalana y reduciría todavía más la cohesión y visibilidad de los proyectos de izquierda y centro-izquierda.
La tensión que producirá esta reclamación seguirá tensionando probablemente a la sociedad catalana, que vivirá previsiblemente unas nuevas elecciones autonómicas adelantadas (las terceras desde 2012) al frustrarse los intentos de celebrar un referéndum. Es posible que al gobierno español de Mariano Rajoy y al propio independentismo les convenga la prolongación de la situación actual de parálisis (institucional y del gobierno autonómico), ya que del enfrentamiento más o menos estable y casi institucionalizado ambos extraen réditos políticos. Si Europa se mantiene unida y supera las amenazas del populismo antieuropeo, parece difícil imaginar un contexto internacional que favorezca una crisis constitucional agravada en España. Aunque los líderes del independentismo catalán pretenden distanciarse de los neo-populismos de otros países, lo cierto es que estos movimientos les han apoyado explícitamente (la Liga Norte, los Auténticos Finlandeses…) y que existe una complementariedad estratégica entre las fuerzas que desean un debilitamiento del proyecto europeo y quienes desean la disgregación de algunos estados-miembro.
Mientras tanto, si se generara un clima de diálogo, en España podría haber un consenso por un régimen lingüístico como el de Canadá, Bélgica o Suiza; por un Senado federal parecido al de Alemania; por un reconocimiento de las identidades singulares (y que cada uno las llame como quiera, relativizando y desdramatizando el uso del término “nación”); donde se delimiten bien las competencias de las distintas administraciones como sugiere la declaración de Granada del PSOE; con unos criterios de financiación e inversión territoriales más transparentes que los actuales; en una Europa con una política fiscal común, y un presupuesto digno de este nombre. Es dudoso que las fuerzas políticas actuales acepten negociar en un clima de buena voluntad un acuerdo formal de este tipo (aunque sus principios no estén muy alejados de su contenido) debido a los incentivos electorales que tienen.
Un federalismo español y europeo estable y robusto contribuiría a mejorar el contexto en que se desarrolla la cuestión catalana. Las soluciones ad hoc, los saltos al vacío y los parches temporales difícilmente resolverán los problemas de fondo. España podría ser mucho más estable, eficiente y productiva con este problema solucionado.
Detrás del rápido ascenso del apoyo al independentismo en los últimos años (pese a no superar en las elecciones y encuestas el umbral del 50% de los votantes) se halla el hecho, como afirma en su dossier sobre el tema el Financial Times, de que “a pesar de la aclamada transición de España desde la dictadura franquista a la democracia, todavía no ha construido un hogar plurinacional lo suficientemente cómodo para los pueblos cultural y lingüísticamente distintos. La España democrática les dio poderes reales. Pero para apaciguar a los nacionalistas españoles, se otorgó algún tipo de regla casera a otras 15 regiones. Los españoles, los catalanes y los vascos necesitan revisar la idea de convivencia”. El federalismo puede ser la salida.


miércoles, 21 de junio de 2017

Un dissabte federalista (per Siscu Baiges)


Quan s’acaben els cursos de les escoles, els instituts i les universitats no s’esgoten les opcions d’aprenentatge i formació. És temps d’escoles i universitats d’estiu. N’hi ha de molts colors. Alguns més subvencionats que d’altres. Alguns de més interès que d’altres. Alguns més originals i d’altres que repeteixen any rere any la mateixa música, el mateix missatge.
Federalistes d’Esquerres s’endinsa el proper 1 de juliol en la segona edició de la seva escola d’estiu. Ho fa en un estiu on el president de la Generalitat ha exigit els diputats i diputades que donen suport al seu projecte polític que no se’n vagin gaire lluny. Que potser caldrà actuar amb astúcia o per sorpresa si se’ls complica el camí cap al referèndum que ha convocat amb la pretensió que els ciutadans decideixin si Catalunya ha de ser una república independent d’Espanya.
D’aquesta aventura n’haurem de parlar el primer dia de juliol a la seu central de la UGT de Catalunya, a la rambla Santa Mònica, a Barcelona. Però no serà a l’hora de les sessions de treball. L’escola d’estiu que organitzem conjuntament amb Economistes davant la Crisi durà per títol: “Per un nou contracte social”. Del contingut d’aquest contracte i de qui l’ha de subscriure se’n parlarà en la taula que obrirà l’Escola d’Estiu. “Democràcia i sistema de pensions”, “Renda bàsica: una redistribució de la renda?”, “Cooperativisme, economia social i globalització” i “Federalisme i fiscalitat solidària”, són els temes que es tractaran a les altres quatre sessions de treball. 
Podeu saber qui seran els ponents accedint al programa de l’Escola. Les publicacions ‘Alternativas Económicas’, ‘Diari del Treball’ i ‘Economia Digital’, col·laboraran en aquesta proposta formativa i d’intercanvi d’idees a la qual us convidem. I, després, si podeu i voleu marxeu de vacances tant lluny com vulgueu. A vosaltres no us demanarà Carles Puigdemont que vingueu a treure-li les castanyes del foc aquest estiu.                  

domingo, 4 de junio de 2017

Quan el que fa mal és la realitat (per Francesc Trillas)

El jurista Xavier Arbós va recordar en un conversa amb Federalistes d'Esquerres, un seguit d'aspectes de la realitat que també han estat exposats amb fredor jurídica per la Comissió de Venècia però a la periodista Pilar Rahola li ha semblat que recordar la realitat era “fer mal”. La revolta dels somriures no s’hauria de deixar només per quan enfoca la CNN o quan fa la foto el satèl·lit Meteosat




Ens acaba de deixar un dels millors dels molt bons escriptors catalans en llengua castellana, Juan Goytisolo. En un dels articles que va escriure en els darrers anys, parlava de la tendència dels nacionalismes excloents a dividir les seves societats en bons i dolents. Segurament no ha tingut temps de comprovar-ho veient la reacció de la periodista Pilar Rahola a unes paraules del jurista Xavier Arbós. Davant dels calmats i acadèmics arguments d’aquest explicant les dificultats jurídiques d’un referèndum unilateral d’independència, la Sra. Rahola va reaccionar a Twitter dient que Arbós “no es cansa de fer mal”. Les reaccions de persones decents de totes les ideologies no s’han fet esperar.
Deia Goytisolo en aquell article, titolat “El sueño de una gran Andorra”:
Digámoslo bien claro: los nacionalismos exclusivos manipulan los sentimientos en detrimento de la razón y se encierran en el falso dilema entre lo bueno nuestro y lo malo ajeno. Aleccionado por mi ya larga experiencia de las identidades colectivas y mi subsiguiente desconfianza en ellas, mi antinacionalismo, ya sea vasco, catalán o español, me lleva a suscribir por entero el párrafo de uno de los manifiestos llegados últimamente a mis manos: “Queremos luchar por una Cataluña y una España diferentes, que hagan suyas las convicciones y la tradición progresista y de izquierdas de millones de demócratas, librepensadores, republicanos, catalanistas, socialistas, comunistas o anarquistas”. Creo que dos de los intelectuales peninsulares que más admiro —Pi y Margall, efímero presidente de la Primera República, y Manuel Azaña, nuestro último jefe de Estado libremente elegido— podrían estampar su firma en él”.
Ara una portaveu de l'independentisme català el protagonisme de la qual no sé si es justifica per les seves credencials professionals, acusa, als qui li recorden la realitat jurídica, de "fer mal". Efectivament, el jurista Xavier Arbós va recordar en una conversa ambFederalistes d'Esquerres, un seguit d'aspectes de la realitat que també han estat exposats amb fredor jurídica per la Comissió del Consell d'Europa sobre la Democràcia a través del Dret (o Comissió de Venècia), però a la periodista hipermediàtica Pilar Rahola li ha semblat que recordar la realitat era “fer mal”.
Persones de diferents ideologies polítiques han reaccionant criticant a la senyora Rahola pel seu tuit, especialment per produir-se contra algú que s'ha caracteritzat en tota la seva trajectòria professional per mantenir una posició constructiva, elegant i educada en l'exposició dels seus plantejaments.
La importància de mantenir el respecte en el debat col·lectiu s’oblida quan es posa per davant la voluntat d’arrasar com un carro de combat quan no es té l’hàbit de veure que els que pensen diferent també poden dir coses interessants. La revolta dels somriures no s’hauria de deixar només per quan enfoca la CNN o quan fa la foto el satèl·lit Meteosat. També seria important com a regla per gestionar la diversitat d’opinions ser conscients que la superioritat moral (considerar que el discrepant fa o encarna el "mal") s’hauria de deixar contra aquelles persones que ataquen el consens científic o constitueixen un greu perill per a la convivència ciutadana. No sembla que una persona tan preparada, pausada i amable com Xavier Arbós suposi un perill en aquest sentit.
Afegia Rahola que Arbós, catedràtic de Dret constitucional de la Universitat de Barcelona i persona amb una àmplia experiència internacional, no tenia el nivell d'un jurista independentista com Carles Viver i Pi-Sunyer, artífex d'alguns dels documents jurídics del procés independentista, pel que sembla no tots coneguts públicament. Amb tot respecte per la categoria professional d'aquest jurista, no sembla que les paraules de Rahola es vegin confirmades pel balanç que fins ara es pugui fer de l'impacte sobre la realitat dels plans jurídics del senyor Viver i Pi-Sunyer o de la seva capacitat per convèncer els seus parells a nivell internacional.
El fons de la qüestió aquí també és important: darrerament el referèndum tal com el volen fer els independentistes s’ha revel·lat com missió impossible, perquè no està previst en la legalitat democràtica vigent (i no ho estaria en cap legalitat constitucional del món, llevat d’Uzbekistan, Liechtstenstein, Etiòpia i Sant Cristòbal i Nevis), i aquells que n’atorguen l’aval internacional han recordat que no avalaran cap referèndum d’autodeterminació fora de la constitucionalitat homologada internacionalment. Per descomptat, la Constitució es pot reformar. Alguns intentem reformar-la perquè evolucioni en un sentit federal, i sabem que no serà fàcil. No està clar per què seria més democràtic que altres tinguessin una drecera i no s’haguessin de sotmetre primer al procediment democràtic per reformar la Constitució que hem de fer servir tots els altres.
La realitat és que el procés independentista arriba al seu suposat moment crucial (i ja en van…) més dividit que mai, amb més casos de corrupció pendents d’explicar que mai, amb menys suport internacional que mai, i amb menys suport a les enquestes que mai. És clar, que sempre poden comptar amb el Sr. Rajoy i amb el PP, als quals no els convé que la qüestió catalana entri en vies de solució, sinó que els convé que les brases segueixin amb un mínim de vermellor. Aquesta és la realitat, i això sí que fa mal.

viernes, 19 de mayo de 2017

El sistema de asilo en la UE ¿Hacia una solución federal? (por Gaby Poblet)

El viejo sueño de Spinelli de la Europa libre y unida aún no está del todo consolidado. La Unión Europea funciona como un artefacto político intergubernamental a través de acuerdos entre los gobiernos de los estados miembros. Aunque existen organismos supranacionales como la Comisión Europea y el Parlamento, el peso específico lo tiene el Consejo. Es esta forma de funcionamiento la que hoy en día no permite afrontar ni gestionar de forma eficaz y solidaria el derecho de asilo de las personas extranjeras que lo necesitan




Tuvo que pasar la Segunda Guerra mundial para forjar la idea de una Europa federal como unión de naciones. De la mano de esta idea nacía también el derecho de asilo, reconocido en la convención de Ginebra de 1951. Europa asumía entonces, que la protección internacional es una responsabilidad moral y política, y también una responsabilidad con la paz. Aunque hoy parece olvidado, el derecho de asilo se recogió en la carta de Derechos fundamentales de la Unión Europea (artículo 18), firmada en Niza en el año 2000. Y en su artículo 19 se suscribió la prohibición de las expulsiones colectivas, que reivindica el principio de no devolución, algo que también parece olvidado a cambio de impulsar políticas de externalización y readmisión, como es el Pacto con Turquía y otros pactos con países del norte de África. ¿Qué fue de aquellos valores de solidaridad de la Europa soñada por Spinelli?
Ocurrió que al tiempo que se redactaba la Carta de Derechos Fundamentales, se consolidaba el espacio Schengen y con él, la fortificación de las fronteras exteriores de la Unión Europea. Una gran frontera que remplazó a todas las demás. En el mapa de Europa quedó trazado “un espacio seguro” y cerrado dentro del cual las personas ciudadanas de los países firmantes podrían circular libremente y las personas bautizadas como “extracomunitarias” (provenientes de países no nacionales de la UE) no podrían acceder. Los países limítrofes, ejercerían de “guardianes” de toda la UE.
El Tratado de Schengen (1985) también trajo la necesidad del Tratado de Dublín, creado para racionalizar los procesos de solicitudes de asilo de acuerdo a la convención de Ginebra. Fue firmado en 1990 y reformado en 2003 (Dublín II) y en 2013 (Reglamento Dublín III). Este convenio es el que rige ahora para asignar el país en donde una persona puede tramitar su solicitud de asilo. Establece dos criterios prioritarios: tener familiares o disponer de permiso de residencia. En la práctica, estos criterios resultan muy restrictivos, por lo que predomina el tercer criterio, el del primer país de llegada. Esto es lo que hace que el sistema Dublín sea sumamente injusto, tanto para los estados miembros como para las personas solicitantes de asilo, ya que desplaza la carga hacia los países limítrofes en lugar de compartir la responsabilidad. En los últimos años las personas solicitantes de asilo se han acumulado en Italia, Grecia y Hungría, a la espera de una lenta “reubicación”, que a duras penas se fue pactando en el Consejo Europeo, no sin dejar de aflorar las mezquindades nacionales. Para controlar Dublín, en el año 2003 se creó el Sistema EURODAC, una base de datos de huellas dactilares de personas solicitantes de asilo y de personas detenidas en los controles Schengen. Con este sistema se puede saber por cuál país entró la persona y si ha solicitado asilo, ya que se puede pedir sólo en un estado miembro. Si la persona fue registrada en un país distinto del que quiere pedir asilo, Dublín establece que debe ser “transferida” al país donde se registró, que por lo general es el que entró. Por este motivo, muchas personas se rehúsan a dejarse tomar las huellas digitales y optan por continuar viaje hacia otros países del Norte como Suecia o Alemania, corriendo el riesgo de ser detenidas. El fracaso de Dublín hace tambalear el acuerdo de Schengen. Cabe recordar que algunos países optaron por cerrar temporalmente (solo pueden hacerlo durante seis meses) sus fronteras Schengen para que no pasasen las personas refugiadas, como lo hicieron Austria, Alemania, Dinamarca en su momento o Francia que de tanto en tanto cierra el paso de Ventimiglia.
Queda claro entonces que Dublín es un sistema totalmente ineficaz y nada equitativo, y además muy caro, ya que incluye el mantenimiento de EURODAC y los gastos de transferencias, detenciones y deportaciones. Pero lo peor de todo es que no garantiza los derechos de los solicitantes de asilo, ya que estos dependen de los estados miembros y ningún organismo supranacional vela por ello. Una alternativa que se discutió en la Comisión de Libertades Civiles del Parlamento Europeo es que la agencia EASO (European Assylum Suport Office) amplíe sus funciones y sea una autoridad competente en una posible redistribución más equitativa, en la cual predominen las preferencias de las personas refugiadas. El problema esencial es, tal como han difundido los medios de comunicación desde hace casi tres años, la no aceptación de la obligatoriedad de las cuotas de personas refugiadas por parte de los estados miembros y la instrumentalización de la problemática por parte de grupos políticos de derecha y extrema derecha.
Pero además de Dublín, la Unión Europea cuenta con otros instrumentos menos mezquinos en materia de asilo, y que, de aplicarse, podrían solucionar la gestión de la protección internacional. Un ejemplo es la Directiva de Protección Temporal. Tras la guerra de los Balcanes, el parlamento europeo aprobó la Directiva 2001/55/CE que establece protección temporal en caso de afluencia masiva de personas desplazadas, pero que nunca fue aplicada en ningún estado miembro. En 2011, con la llegada masiva de tunecinos a las costas italianas, el gobierno italiano solicitó la aplicación de esta Directiva, pero no reunió el consenso necesario en el Consejo Europeo. Francia y Alemania alegaron que los tunecinos eran “migrantes económicos”. Tras los naufragios cerca de la isla de Lampedusa, se puso alguna otra excusa para no aplicarla.
Otro instrumento imprescindible que debería ponerse en práctica de forma urgente es la expedición del visado humanitario desde embajadas y consulados, algo básico y fundamental para que no siga muriendo gente en el mar. Para expedir visados humanitarios se necesita reformular la regulación del código de visados, una propuesta que ya ha pasado por el parlamento europeo en 2016, pero que el Consejo no está dispuesto a negociar. De todos modos, una posible reforma de la regulación del código de visados sólo armonizaría las reglas, sin que sea obligatorio para los estados miembros. La reticencia de los estados en otorgar el visado humanitario está muy clara, y se basa en sus competencias exclusivas sobre la gestión del control de sus fronteras nacionales, tanto a nivel material como simbólico.
Es evidente que el viejo sueño de Spinelli de la Europa libre y unida aún no está del todo consolidado. La realidad es que la Unión Europea funciona como un artefacto político intergubernamental a través de acuerdos entre los gobiernos de los estados miembros. Aunque existen organismos supranacionales como la Comisión Europea y el Parlamento, el peso específico lo tiene el Consejo. Es esta forma de funcionamiento la que hoy en día no permite afrontar ni gestionar de forma eficaz y solidaria el derecho de asilo de las personas extranjeras que lo necesitan.
Siempre me pregunto qué pensaría Spinelli si viera las imponentes vallas de la Europa Fortaleza que impiden el paso de personas refugiadas. Y es que con la idea de Europa y del Espacio Schengen como libre circulación, se produjo una paradoja: Europa, en tanto unión de estados-nación, reforzó – aunque no era la intención inicial – la idea de frontera, y por lo tanto también la idea de nacionalidad. Es decir, la globalización no abolió la territorialidad como modo de control, sino que por el contrario, la afianzó. ¿Qué pensaría Spinelli? Lo mismo que pensaba mientras el fascismo lo tuvo confinado: que no hay otro camino más que seguir construyendo “comunitarización”, tal como promueve el federalismo europeo, a través de estructuras supranacionales que velen por los intereses de las personas (y no de los estados) y a través de acuerdos solidarios que promuevan responsabilidades compartidas y equilibradas.

viernes, 5 de mayo de 2017

Extraños llamando a la puerta (por Beatriz Silva)


Las migraciones masivas no tienen nada de nuevo: han acompañado a la humanidad desde el principio de los tiempos. Saber gestionarlas en un mundo cada vez más globalizado es lo que aborda el sociólogo y filósofo Zygmunt Bauman en uno de sus últimos ensayos en el que acusa al sistema de convertir a los refugiados en ‘personas superfluas’ o excedentes humanos




Nos enfrentamos a una crisis de la humanidad, y la única salida es reconocer nuestra creciente interdependencia como miembros de la misma especie y encontrar nuevas maneras de convivir en la solidaridad y la cooperación.
Es una de las reflexiones de ‘Extraños llamando a la puerta’, el último ensayo publicado en español por el sociólogo y filósofo Zygmunt Bauman, fallecido en enero pasado a los 91 años.
A lo largo de 112 páginas, Bauman ahonda en la crisis de los refugiados, las posibles consecuencias de las olas migratorias que se harán más intensas en los próximos años y en las políticas de contención y rechazo que predominan cada vez más en el discurso político. Unas políticas que, a juicio del filósofo, pueden proporcionar una tranquilidad momentánea pero están condenadas a fracasar a largo plazo.
“No parece que los factores que las impulsan vayan a remitir”, recalca Bauman haciendo un repaso de los conflictos y las tragedias que están generando grandes flujos migratorios. Y, citando a Robert Winder, subraya que intentar detener con muros “a personas que buscan salvación frente a la tiranía, la persecución sangrienta y la pobreza inhumana” es como intentar parar las olas del mar con gritos.
Una de las reflexiones más interesantes que hace Bauman en relación a la crisis migratoria es la de acusar al sistema de fabricar “personas superfluas”, seres humanos que son tratados como excedentes que pueden ser aparcados en campos de concentración o tratados como patatas calientes que pasan de mano en mano, como quedó en evidencia con el acuerdo de marzo de 2016 entre la Unión Europea y Turquía para devolver a las personas que conseguían alcanzar las costas griegas.
“La política migratoria va dirigida a consolidar una división entre dos categorías mundiales cada vez más cosificadas: por un lado, un mundo limpio, sano y visible; por el otro, un mundo de ‘restos’ residuales, oscuros, enfermos e invisibles. Los ‘restos’ pueblan innumerables campos, kilómetros de corredores de paso, islas y plataformas marítimas, y hasta cercados en mitad de desiertos. Cada campo está rodeado de muros, alambradas y vallas electrificadas, o funciona como una prisión de facto porque está aislado por inmensas extensiones vacías de tierra o mar a su alrededor”, constata Bauman.
¿Quién es responsable de esta situación? Todos nosotros porque somos presa de miedos atávicos que nos impulsan a rechazar a los extraños, a aquello que nos resulta desconocido, sobre todo si se trata de pobres o desheredados. Pero Bauman culpa especialmente a los políticos que alientan estos miedos. 
“Los refugiados siempre han sido unos extraños. Y los extraños tienden a causar inquietud porque son aterradoramente impredecibles, a diferencia de las personas con las que interactuamos a diario y de las que sabemos qué esperar”, señala añadiendo que la figura del refugiado enfrenta a los ciudadanos de los países más desarrollados a la incertidumbre: representan cada vez más una competencia indeseable por un bienestar que se vuelve más y más escaso como consecuencia de políticas económicas que aumentan la desigualdad y precarizan la vida de las personas.
Alentar estos miedos por parte de políticos sin escrúpulos explicaría, según Bauman, la trayectoria ascendente de la xenofobia, el racismo y el nacionalismo chovinista, y los asombrosos éxitos electorales de partidos y movimientos que las proclaman como el Frente Nacional de Marine Le Pen. “Ser francés es un característica (¿la única posible quizás?) que encumbra  a todos los compatriotas galos dentro de una misma categoría de personas (…) y las sitúa por encima de los extranjeros que están en parecidas condiciones de miseria pero son recién llegados sin Estado (…). El nacionalismo les facilita ese soñado bote salvavidas para su ajada o ya difunta autoestima”, nos dice.
También señala una evidencia: las migraciones masivas no tienen nada de fenómeno novedoso, han acompañado a la modernidad desde el principio de ésta. Y hace un llamado a recuperar el diálogo argumentando que las conversaciones que se entablan más allá de las fronteras pueden ser placenteras o enojosas pero su principal característica es que son inevitables en un mundo cada vez más atestado y globalizado.
“La conversación sigue siendo ‘la’ vía directa al acuerdo y, por ende, a la coexistencia pacífica, mutuamente beneficiosa, cooperativa y solidaria, simplemente porque no tiene competidores para tal cometido y, por consiguiente, ninguna opción alternativa viable”, concluye.

viernes, 28 de abril de 2017

Cal recuperar la nostra història, per reconèixer-nos en el present (per Mireia Esteva)

El diumenge 2 d’abril, un grup de Federalistes d’Esquerres va visitar la platja de Argelès-sur-Mer que en 1939 es va convertir en un camp de concentració per a una part del més de mig milió de refugiats que van creuar la frontera després de la fi de la Guerra Civil. Reproduïm la intervenció de Mireia Esteva en l’acte d’homenatge a aquests milers d’homes, dones, nens i nenes que van estar reclosos en aquest lloc


A partir del 23 de desembre del 1938, es quan comença la desmoralització dels republicans. L’Exèrcit Popular de la República està desfet després de la derrota a la batalla de l’Ebre. Els primers dies de gener del 1939 van conquerir les Borges Blanques, Artesa de Segre i Pons. Les notícies de les primeres poblacions caigudes en mans dels feixistes són alarmants. Es parla de violacions, saqueigs, assassinats. Hi ha por, molta por, i no hi ha capacitat de contrarestar l’avanç.
El 14 de gener Tarragona ja és en mans de Franco. Les autoritats governatives saben que la derrota final és qüestió de dies i planegen la retirada. El Govern de la Generalitat inicia el camí cap a la frontera a finals de gener.
El dia 26 de gener Barcelona és ocupada. L’èxode de milers de catalans i de persones d’arreu de l’Estat que s’havien refugiat a Catalunya degut a l’avanç de la guerra, agafa dimensions tràgiques.
La majoria van fugir de Barcelona a peu, alguns amb cotxes o trens. Caminaven per la carretera amb nens a l’esquena, amb ferits, amb vells. Havien deixat les seves cases, la seva roba, els seus mobles, les seves feines, els seus amics, els seus morts mal enterrats. Perquè l’exili vol dir això: deixar-ho tot per salvar la teva vida. Venien vençuts i exhausts de la guerra civil, però malgrat això, al llarg de tot el camí, els avions militars metrallaven rasants la carretera i des de la costa, rebien les bombes dels vaixells feixistes. Molts va n acabar morts, escampats a la vora de la carretera o per les poblacions per on passaven
Quan van arribar a la frontera no els deixaven passar, encara que molts portaven salconduits familiars o per grups, fets a corre-cuita pel govern republicà o per la Generalitat. Els gendarmes els escorcollaven i es quedaven amb el que trobaven, retenien als que protestaven i separaven les famílies. Els que van travessar la frontera van trobar la por dels ciutadans francesos. La por dels pagesos acostumats a la tranquil·litat de pobles pagesos petits. En veure aquella munió de gent bruta i desarrapada, alguns tancaven finestres, d’altres eren solidaris i els donaven menjar i alguns avariciosos s’aprofitaven de la seva feblesa i es quedaven amb els diners o pertinences a canvi d’un tros de pa.
Els van portar aquí acordonats i amenaçats pels gendarmes i les tropes colonials franceses, d’algerians i senegalesos, massa semblants a les dels marroquins que acompanyaven al Franco.
A Argelers, quant hi van arribar els nostres pares, avis i besavis no hi havia res. Havia estat un camp de tir militar i el que més abundava era els casquets de plom de les bales. No hi havia cap construcció, tan sols les filferrades amb punxes de ferro que envoltaven el camp. Espai desolat, entre la filferrada i el mar, sobre la sorra, enmig del fred d’un hivern terrible i el vent gelat de les muntanyes del Canigó que clivellaven la platja amb vents de fins 140km/hora, que feien caure al terra als més febles.
Quan van arribar aquí, extenuats i amb els peus inflats es van deixar caure sobre la sorra humida. Uns arraulits al costat dels altres, sense conèixer-se. A vegades, compartint la manta sanguinolenta d’un mort o portant la roba d’un desconegut. Entre la gent n’hi havia de rics i de pobres, analfabets i literats, polítics, mestres militars i macarres. Hi havia catalans, andalusos, aragonesos, asturians i estrangers de les brigades internacionals.
Ningú els va donar ni menjar ni aigua, ni mantes ni aixopluc, ni llenya per encendre foc, però quan algun desesperat sortia del camp d’amagat per buscar alguna cosa, l’apallissaven. Es van menjar la poca herba que hi havia. De tant en tant, algun francès s’acostava al filferro i els donava un tomàquet o un tros de pa.
Van haver de fer forats a la sorra per protegir-se del vent, als que deien conilleres, embolicats amb les poques mantes que tenien, arraulits, tocant-se els cossos per escalfar-se.
Fins el 5 de febrer no es va obrir la frontera per permetre l’entrada dels combatents
De mica en mica, el que havia estat una platja buida es va convertir en un marasme físic i moral difícil d’imaginar: nens, joves, adults i vells, civils i militars, pagesos i intel·lectuals; éssers amb monyons que es desplaçaven sense pròtesi; milers de ferits, mutilats i malalts que arribaven en camions sobrecarregats, cotxes particulars, remolcs, carros i carretes. Quan un comboi entrava al camp i les fileres de soldats es fonien amb la multitud, els homes extenuats s’ajeien a la sorra i es tapaven amb els capots militars durant hores.
La majoria de la gent tenia la pell enganxada als ossos i els ventres inflamats per la desnutrició i quan menjaven els feia mal. Un got de llet i un rosegó de pa els feia vomitar. A la manca d’aliments i d’aigua potable, s’hi afegien les malalties, els paràsits, el fred i el cansament, l’afebliment a causa de la disenteria. A manca de latrines, tothom anava a la platja, però no gaire lluny perquè era hivern, i les onades retornaven tot a sobre la sorra, era un gos que es mossegava la cua. Els homes passaven corrents, aguantant-se els pantalons, però les dones hi havien d’anar acompanyades d’altres dones per evitar les mirades dels curiosos i l’assetjament sexual.
El temps passava lent i amb angoixa: llargues hores, on es barrejaven els gemecs dels ferits que encara tenien forces per queixar-se, els plors dels nadons, els comentaris dels graciosos, les baralles per una manta excessivament curta per tapar dos cossos, la molèstia obsessiva dels paràsits i els silencis depressius. Però cap gemec era més potent que l’ensordidor brogit del vent que bufava a les nits ficant-se a qualsevol forat, fent vibrar toldanes improvisades i planxes de zinc i enfurint les onades del mar contra els vençuts.
Al cap d’uns dies, van començar a arribar al camp camions amb pa i agua. Posteriorment, també bacallà sec
El 10 de febrer l’exercit feixista ja havia arribat a la frontera
Va ser la raó per la qual a partir del nou de febrer, durant més de cinquanta hores, Argelers va desaparèixer sota aquella humanitat maltractada. Un soroll obsessiu i continu sobre la carretera del mar. A les nits la gran serp humana s’escindia en grups que acampaven als bosquets de pins. Als matins, els camions de la República, fent grinyolar les suspensions i sobrecarregats al límit, forçaven els motors fins que la sorra els immobilitzava sense remei.
Deien que a l’entorn de mig milió de persones havien creuat la frontera, de les quals la meitat eren militars. Proporcionalment, cada cop hi havia al camp menys dones i nens i més homes.
La situació de les dones al camp es va tornar dia a dia més complicada, sobretot per dones embarassades sense possibilitats d’aconseguir menjar. Les dones amb nadons, sense llet per alimentar-los, eren assetjades a canvi d’un tros de pa i una mica de llet. Algunes venien objectes de valor a baix preu a canvi de llet per als nens o productes de primera necessitat. Llavors van decidir separar als homes joves i amb això a més de protegir les dones joves, també van separar les famílies.
La segona quinzena de febrer van arribar camions amb bombes per extreure aigua de la mateixa platja, amb uns tubs que calia enfonsar a la sorra quatre o cinc metres de profunditat. Va ser una alegria infinita, poder-se rentar i poder agafar aigua per beure. Alguns homes van ajudar a instal·lar-les. Però l’alegria va durar poc, ja que l’aigua que sortia estava mal filtrada, era salada, tothom es rentava a les bombes i l’aigua que tornava a la sorra es tornava a bombejar per beure. En pocs dies, de menjar pa florit i beure aquella aigua, uns setanta mil refugiats van agafar disenteria. Els mateixos dirigents polítics van prendre la decisió d’obligar tothom a despullar-se i banyar-se al mar, mentre els companys bullien la roba per eliminar infeccions i paràsits.
A partir del catorze de febrer es va autoritzar als refugiats amb parents o amics a França a sortir de l’internament dels camps a condició de no demanar cap ajut a l’Estat Francès. Per facilitar que la gent es busqués la manera de sortir del camp donaven dos segells al mes a cadascú. Però ni havia molts que a França no hi tenien res, ni diners, ni amics, ni feina. Després de tot el que havien viscut: fugint dels carrers de Barcelona enmig del foc; dels bombardejos a la carretera enmig de la corrua de gent, els morts entre les maletes i el fang i el pastitx de la neu, al costat de la fugida; els animals de càrrega, exhausts, rematats i menjats, molts gairebé no recordaven com havien arribat a aquell camp, ferits o arrossegats pels companys, semi inconscients. Res els feia por, per això, malgrat la prohibició d’aproximar-se a les tanques eren nombrosos els que s’evadien, encara que fos per fer un tomb o prendre un cafè com a persones lliures. Molts desesperats que no sabien a qui escriure, s’escapaven uns dies per trobar algú que volgués reclamar-los o per indagar on eren els seus familiars, o per enviar una carta que no volien que passés la censura del camp. La majoria de les evasions s’allargaven de dos a quatre dies. La cavalleria algeriana era l’encarregada de perseguir els fugitius i recorria les rodalies del camp incansablement. Els que tornaven eren acollits com herois pels altres refugiats, però el mínim que podien rebre dels soldats era una garrotada o una pallissa.
A partir del 18 de febrer, els comerciants de l’entorn van rebre permís de vendre productes al camp, i ben aviat habitants d’Argelers i d’altres pobles del voltant anaven amb el carro a vendre patates, embotits, mongetes seques i tot tipus de productes frescos.
Quan els refugiats van rebre els primers girs postals de familiars de França van començar a comprar conserves, paper per escriure, begudes, estilogràfiques, jocs de cartes, sabó i altres coses. Com a conseqüència, es va començar a organitzar la zona comercial, en una gran avinguda paral·lela al mar, que travessava de sud a nord el camp: al seu llarg s’instal·laren sabaters, cosidors, rellotgers, barbers, llibreries, i fins i tot una mena de taules on es bescanvien diners de la República per francs i on s’hi podia trobar calçat, roba, rellotges i tabac. Per això, la gent va començar a dir: A Cotlliure fa bon viure i a Argelers només si tens diners.
A partir de la tercera setmana de febrer van començar a arribar alguns materials de construcció. Els primers camions carregats de materials van ser assaltats i la fusta utilitzada per fer foc o arreglar-se les cabanes d’aixopluc. Els responsables polítics es van enfadar i tractaven d’animar la gent a treballar, per a construir dependències comunes i millorar les condicions generals. Van començar a treballar els brigadistes i al final, tothom hi va participar. No els havien portat eines, ni tan sols xerracs, i els fan haver d’improvisar amb retalls de llauna ondulada.
Van instal·lar, una barraca per dutxar-se de 20 en 20 amb regadores, d’ aigua gelada. Alguns tenien sabó, però d’altres, simplement es rentaven amb sorra. Sortien morats de fred i es vestien amb la mateixa roba que portaven, ja que no en tenien d’altra. Si rentaven roba ho feien a la nit i esperaven que s’eixugués embolicats en una manta, ja que la majoria de la gent només tenia la roba que portava posada.
Els sanitaris republicans i els metges de les Brigades Internacionals van muntar una infermeria sense medicaments. A la barraca hospital, al principi, els malalts estaven a terra embolicats amb una manta i només hi havia aspirines i pastilles Maggi per fer caldo, així que molts preferien no anar-hi.
Es van començar a organitzar per grups i professions: els barbers tallaven els cabells, els cuiners feien ranxo per a tots, els mestres feien classe als infants i alguns més cultes escrivien cartes pels que no sabien escriure. Hi havia qui tenia habilitats especials i construïa amb fusta una joguina per a un nen, o dibuixava uns plànols per construir una cabana, o fotografiava el camp, amb una mica de greix fabricava una llàntia, obtenia llum amb dinamos de bicicletes que aprofitaven la força del vent o esculpia escacs amb fustes portades pel mar. Les maletes trencades van passar a ser taulers de dames. Les bales de plom enterrades a la sorra es fonien i es feien servir per fer alguns objectes i avions de joguina.
El 25 i 27 de febrer el govern francès i el Regne Unit van reconèixer el govern espanyol franquista. La moneda republicana va deixar de ser legal i els documents emesos pel govern republicà, també. Els refugiats republicans van esdevenir d’un dia per l’altre indocumentats sense diners.
L’1 d’abril s’acabà la guerra civil
Les autoritats franceses van dir que volien sanejar el camp i van decidir buidar-lo. Van començar fent una fitxa de tothom i mostraven molta desconfiança amb els militants comunistes i anarquistes. Les batudes a la cerca dels que s’escapaven es van tornar molt dures i a molts els tornaven cap a Espanya o els portaven a altres camps de concentració. El prefecte del camp no s’amagava de dir que era partidari del Franco.
Mica en mica, el camp d’Argelers es va buidar d’homes útils. Les dones, els nens i els vells es classificaven dos grups: els que havien de retornar a Espanya i els que es podien integrar a residir a França. Cada dia sortien camions carregats de gent, molts van ser repatriats obligatòriament cap a Espanya i van acabar afusellats o en batallons de treball.
Alguns els van portar a altres camps on portaven els rebels i polititzats. Alguns van ser declarats aptes per viure a França i portats a camps de règim semiobert.
El 30 de juny es va tancar oficialment el camp per fer-ne un de nou, però s’hi van quedar a treballar uns 400 per reconstruir-lo.
Aquest camp, més ben organitzat, passaria per diferents fases, segons la situació de França en relació a la guerra europea.
Els espanyols, alguns es van escapar, tornar a exiliar amb l’entrada dels nazis, la majoria a Mèxic i Rússia. D’altres es van unir a la resistència francesa, altres van ser deportats a camps de concentració nazis, altres van entrar a les fàbriques per fer armament de guerra, i d’altres van anar a la Legió francesa.
Cal recuperar la nostra història, per reconèixer-nos en el present.